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martes, 20 de noviembre de 2012

BONDAGE


 Una de las fantasías más extendida es la de ser atados, así que el deseo sexual ligado a la inmovilización mediante cuerdas, correas, cintas o vendas se denomina Bondage. No podríamos considerar esto una desviación, por ello, el Bondage no es una parafilia. Incluso aquellos que no están interesados en el sadomasoquismo, muchas veces se divierten incluyendo en sus juegos sexuales cosas como vendas, cuerdas o antifaces.

Muchos se pregunta en qué reside el placer por ser atado o por atar a otros. Simplificando, el ser atado es un símbolo de la liberación de los compromisos y permite abrirse totalmente a la experiencia que ofrece la pareja. Es decir, confiamos y dejamos que nuestra pareja sexual tenga la responsabilidad del placer sexual de la persona atada.

Algunas de las razones que afirman aquellos que la practican es que:
Encuentra placer al sentir la sensación de impotencia cuando hacen intentos de liberarse.
Sienten placer por las sensaciones físicas: presión de las cuerdas, el roce o la abrasión.
Siente placer al estimular la líbido.

El bondage no consiste en una forma de sadomasoquismo, no se basa en humillaciones o castigo. La persona atada espera pasivamente a recibir placer sexual, digamos que la persona atada se abandona a una receptividad completa. Bueno, como veis, es muy importante la relación de confianza entre la persona atada y la que ata
 
En Japon se le conoce con el nombre de shibari y cuenta con una larga tradición y una más que respetable ascendencia social
 
El autobondage (es decir, la práctica del bondage en solitario, en donde la persona pasiva y activa son la misma) es una práctica de alto riesgo, pese a ser muy popular en los Estados Unidos, y precisa de seguros y amplios conocimientos sobre sus técnicas, prevenciones y riesgos, siendo de todos modos desaconsejado por la mayor parte de las instituciones más afamadas del y del Bondage. Un importante porcentaje de todos los accidentes mortales que se dan relacionados con el autoerotismo, proviene de la comunidad de practicantes de ese tipo de bondage extremo.
Las personas que practican este también denominado arte sexual suelen estar en todo momento muy pendientes de las necesidades y del placer de su compañero o compañera; no hay que olvidar que para muchos de sus practicantes se trata de un juego sexual, con roles de sumisión escenificados como parte del juego. Es cierto, sin embargo, que también existe un importante sector que lo practica de forma consensuadamente ritualizada, donde todos los elementos que se incorporan responden a implicaciones profundas y consensuadas entre las partes, sin rastro alguno de elemento de juego o escénico.

En nuestra web www.sexojuguete.com podras encontrar un amplio surtido de material para esta practica como esposas, cintas, barras separadoras...